Una instalación correcta define el consumo, el confort y la vida útil del equipo. Por eso empieza con una evaluación, no con un taladro.
Antes de instalar revisamos las condiciones reales del lugar: tamaño y uso del espacio, orientación, ventanas, altura, aislamiento, número de personas, equipos que generan calor y la instalación eléctrica disponible.
Esa evaluación es la que determina qué capacidad y qué tipo de equipo corresponde. Instalar un equipo por debajo de lo necesario obliga a trabajar al límite y eleva el consumo. Instalarlo muy por encima genera ciclos cortos y humedad mal controlada.
Con la evaluación en mano recomendamos el equipo y la configuración de instalación: ubicación de la unidad interior y exterior, ruta de tuberías, drenaje, alimentación eléctrica y accesorios necesarios.
Si el equipo se compra con nosotros, revisa nuestra página de equipos MIDEA. Si ya tienes el equipo, también lo instalamos.
Casas y departamentos, recámaras, salas y estudios. Más detalle en aire acondicionado residencial.
Locales, oficinas, consultorios y espacios de atención al público, donde el confort del cliente forma parte del servicio. Más detalle en climatización comercial.
Espacios con operación continua o requerimientos particulares de temperatura. Más detalle en soluciones HVAC.
Cada instalación tiene condiciones propias: distancia entre unidades, accesos, alturas, obra civil, disponibilidad eléctrica y horarios de trabajo. Todo eso se define y se acuerda antes de ejecutar, y queda reflejado en la cotización.
Los servicios cuentan con las garantías aplicables conforme al tipo de trabajo, alcance y condiciones acordadas.
Cuéntanos el espacio que quieres climatizar y evaluamos qué necesita.